Identificación de los Accionistas

La identificación inequívoca de los accionistas es un requisito primordial para el ejercicio del voto electrónico o para la delegación de representación.

La identificación en la plataforma INNOVOTO, desarrollada por EADTrust, está garantizada por la utilización de los certificados digitales de  firma electrónica o de autenticación (en particular, con el DNI electrónico).

La firma electrónica en España esta amparada por la ley 59/2003, de 19 de diciembre, de Firma Electrónica, que actualiza el marco establecido en el Real Decreto Ley 14/1999 mediante la incorporación de las modificaciones que aconseja la experiencia acumulada desde su entrada en vigor tanto en España como en el ámbito internacional.

La firma electrónica constituye un instrumento capaz de permitir una comprobación de la procedencia y integridad de los mensajes intercambiados a través de las redes, ofreciendo la base de la verificación de la identidad del firmante y su voluntad de firmar, si se hace mediante instrumentos técnicos adecuados, entre los que cabe citar los mecanismos de validación de la vigencia del certificado y los que permiten obtener certeza criptográfica del tiempo en que se lleva a cabo una operación.

La Ley define una clase particular de certificados electrónicos denominados certificados reconocidos (funcionalmente equivalentes a los certificados cualificados, que menciona la Directiva 1999/93) que constituyen una pieza fundamental de la llamada firma electrónica reconocida, que se define siguiendo las pautas impuestas por la mencionad Directiva como la firma electrónica avanzada basada en un certificado reconocido y generada mediante un dispositivo seguro de creación de firma. A la firma electrónica reconocida le otorga la ley la equivalencia funcional con la firma manuscrita respecto de los datos consignados en forma electrónica.

Las empresas cotizadas pueden identificar sus accionistas por medio de de la firma electrónica reconocida que permite la identificación inequívoca del firmante.

Las empresas que poseen acciones nominativas o aquellas otras que cuentan con una red capilar de tiendas o sucursales pueden utilizar otras formas de identificación, como la utilización de la firma simple o la firma avanzada, ambas igualmente amparadas, aunque en distinta medida, por la norma mencionada. Aunque estas modalidades de firma no se equiparan directamente con la firma manuscrita, permiten garantizar de forma inequívoca la identidad del firmante, y pueden utilizarse si este uso está previsto, bien en los estatutos de la sociedad, bien en el Reglamento de la Junta o bien en un Reglamento específico de Voto a Distancia.